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  • Cerrajería Revilla Tomás

Cuatro robos en un día en farmacias de Barcelona encienden las alarmas

Las farmacias, uno de los pocos establecimientos esenciales abiertos durante la pandemia del coronavirus, piden más seguridad. El lunes, se cometieron cuatro robos violentos en boticas de la ciudad de Barcelona. Los Mossos d’Esquadra han decidido incrementar el patrullaje, sobre todo en el horario de apertura y de cierre, en este tipo de locales, a pesar de que las cifras delitos siguen cayendo en picado. “Las calles se quedan desiertas, estamos expuestos a cualquiera que quiera entrar”, lamenta Imma Bernabeu, coordinadora del Colegio de Farmacéuticos en Ciutat Vella.


Eran las ocho y diez de la tarde. En la farmacia Reixach Soler, en la calle Gran de Sant Andreu de Barcelona, estaban atendiendo a una persona. Fue irse y entrar un hombre con un casco negro y cuchillo en mano. “Estaba nervioso y tenía prisa”, explica por teléfono el dueño, Jaume Reixach. Como el local no cuenta con cajas registradoras, solo pudo llevarse una torre de monedas. “Cortó los cables, la cogió y se fue en la moto que tenía aparcada en la puerta”. Poco después, los Mossos encontraron la moto abandonada y comprobaron que era robada.



El de Reixach fue uno de los cuatro robos que se produjeron el lunes en farmacias de la ciudad de Barcelona. Estos establecimientos son de los pocos que abren durante el estado de alarma al considerarse esenciales. “A partir de las ocho, nos quedamos solos en el barrio, junto a una pequeña panadería”, cuenta el farmacéutico. Antes que a él, robaron en dos farmacias más de Sant Andreu, lo que hace sospechar que se trata de los mismos autores.








El primero fue poco antes de las tres de la tarde. Dos jóvenes, uno tapándose con un casco integral de moto, entraron en una farmacia de la Vía Bàrcina, y les amenazaron con una pistola que parecía simulada. De allí se llevaron el dinero de la caja registradora. Cinco minutos después, a solo 400 metros, en el Turó de la Trinitat, de nuevo una persona con un casco integral blandió una pistola, posiblemente falsa, y pidió el dinero a los empleados. Pero como no tenían caja registradora, no logró hacerse con nada.

A los tres robos del barrio de Sant Andreu se suma un cuarto que se cometió a las nueve y media de la mañana, en la avenida de Diagonal de Barcelona, cerca de la plaza de Les Glòries, en el distrito de Sant Martí. Un hombre armado con un cuchillo de cocina entró a una farmacia y obligó al trabajador a darle el dinero de la caja. El ladrón huyó del lugar en un patinete, según fuentes policiales.

“Este tipo de delincuentes va a buscar dinero a cualquier precio”, se queja Imma Bernabeu, coordinadora del Colegio de Farmacéuticos en Ciutat Vella. El domingo, una farmacia de La Rambla sufrió un robo con fuerza. Los ladrones forzaron una de las persianas mientras estaba cerrada, y lograron entrar. Como no encontraron dinero, cargaron un cesto de productos que arrastraron hasta la puerta y se lo llevaron.

“Tenemos tiempo infinito en el que prácticamente no pasa nadie”, insiste Bernabeu, que pide más presencia policial para paliar la situación. El jueves, fue ella quien ya no abrió la puerta a un grupo de jóvenes sospechosos. Al salir, vio a esas mismas personas que robaron a un transeúnte. Los gritos de los vecinos lograron ahuyentarles. “Deberíamos estar más vigilados, que se viese más policía”, se suma a la petición Reixach. Oficialmente, el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona asegura que no les ha llegado “ninguna información” sobre quejas o sensación inseguridad entre el colectivo al que representan.

Para paliar la situación, los Mossos han incrementado el patrullaje en este tipo de establecimientos en toda Cataluña. El foco está puesto en las farmacias, y otros locales, como pueden ser gasolineras o panaderías y pequeños supermercados, sobre todo en los horarios de apertura y de cierre. Se pide también a las comisarías que mantengan contactos y canales abiertos con los establecimientos para saber qué les preocupa y reducir la sensación de inseguridad. Bernabéu apela también a la gente confinada en casa que se sume: “Podrían estar atentos a la calle. Nos harían un favor si se convirtiesen en guardianes de los que que damos servicios. Que los ladrones se sintiesen observados. Sería muy solidario y muy agradable”.

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